OSCAR 2018: LA NOCHE DE LA EXPIACIÓN

Las gravísimas denuncias de acoso y chantaje sexual como conductas sistemáticas al interior de la industria hollywoodense han convertido a la nonagésima edición del Premio Oscar en la más complicada y distorsionada de los últimos tiempos. Lo que debería ser una premiación basada en virtudes cinematográficas corre el serio riesgo de convertirse en una “noche de la expiación”.

La expiación parece haber comenzado desde las nominaciones. Así, las denuncias de acoso hasta ahora no comprobadas contra el actor y director James Franco se trajeron abajo en pocos días las posibilidades de la multipremiada «The disaster artist», que solo quedó en la categoría de mejor guion adaptado, y que largamente tiene mejores credenciales que «Get out» como mejor película. Posiblemente para no correr la misma suerte, Ridley Scott tuvo que reemplazar a Kevin Spacey por Christopher Plummer en el protagónico, cuando ya había terminado de rodarse «All the money in the world». La nominación de Plummer parece deberse más que a su estupenda actuación a la necesidad de la Academia de dar un mensaje potente contra lo que Spacey, un recurrente acosador de hombres jóvenes, representa hoy.

La deplorable conducta del productor Harvey Weinstein, denunciada por un grupo de valientes mujeres, ha dado inicio, lamentablemente, a algo muy parecido a una caza de brujas que enrarece la legitimidad de la lucha de colectivos como el #Metoo y pone en riesgo la libertad artística. Por ello ha cobrado gran actualidad la vieja discusión sobre la posibilidad o no de disociar la obra de su creador, sobre todo cuando este es un impresentable, llámesele acosador, violador, racista, misógino, nazi o simplemente patán. Mientras en esa discusión tengan prevalencia las opciones puramente morales frente a las puramente artísticas, grandes artistas en actividad serán excluidos, con la pérdida que ello significa para todos.

Podríamos decir como Jean Paul Sartre, que frente a un niño que muere de hambre «La Náusea» no tiene ningún valor. Pero también, como Fidel Castro en la Cuba de la naciente revolución, en los cincuenta, podríamos terminar asegurando y hasta ordenando algo parecido al “no hay arte fuera de la revolución”. Dado que en esta disputa está en juego la esencia de la democracia haríamos bien en repensar nuestros estándares y el lugar que le damos al arte y a la libertad en nuestras vidas, para no correr el riesgo de solo reemplazar una tara por otra.

Pero este no es el único problema del Oscar. Por segundo año consecutivo la sombra política de Trump, que también aparece como un típico hombre poderoso acosador de mujeres, estará presente y es posible que para intentar quitársela de encima la Academia también dé algunas señales. La nominación de «The post», de Steven Spielberg, parece ir en esa dirección. Se trata de una película notable sobre la relación entre la prensa y el poder, hecha por el legendario director expresamente para dar un mensaje a los Estados Unidos de hoy en día. En esa línea también parecen ir las nominaciones de «Get out», una película algo interesante y algo novedosa, pero muy menor para estar entre las nueve; y la de «Call me by your name», esta sí con mucho más virtudes. Ambas dejan la sensación de que con ellas la Academia busca cubrir una cuota de participación de dos colectivos marginados y con los que Hollywood se identifica mucho, las personas afrodescendientes y las LGBTI, respectivamente. La misma sensación deja «Lady bird», nominada a mejor película y cuya directora es apenas la tercera mujer en la categoría de “mejor director”. En este caso se trata de una película con muy alto estándar, pero que ha sido escogida dejando fuera a obras de igual o mayor calidad como «The killing of a sacred deer», de Yorgos Lanthimos, entre otras.

Debemos seguir luchando para que los grupos marginados ocupen el espacio de mayor visibilidad que merecen. Pero la solución no parece ser la condescendencia. El problema está en las bases de la sociedad y de la industria, no en la cúspide. Por ejemplo, mientras más personas marginadas (LGBTI, mujeres, afrodescendientes, latinos, entre otros) dejen de serlo, se volverá innecesaria la “corrección política” de las nominaciones y premios. Por lo demás, a pesar de la marginación, existen hoy representantes de estos colectivos con obras de primer nivel que deberían ser reconocidos.

Dicho esto, aprovechamos el día para dar nuestra opinión sobre los que deberían ser premiados. Aclaramos, por si fuese necesario, que nuestra apreciación se basa en las virtudes que a nuestro juicio apreciamos en cada una de ellas, y que no tienen nada que ver necesariamente con un ejercicio de adivinación o predicción sobre las posibilidades reales que los nominados tienen de obtener los votos contantes y sonantes de los miembros de la Academia de Hollywood.

LOS GRANDES PREMIOS

MEJOR ACTRIZ PRINCIPAL: MERY STREEP

Esta es la vigesimoprimera nominación de Streep, que tiene décadas como figura legendaria en la historia del cine. Su Katharine Graham de «The post» es una clase magistral de actuación: saca registros de donde uno ya no puede imaginar, es convincente hasta en sus menores movimientos faciales y tiene a su favor haber sido dirigida por Spielberg, uno de los mejores directores de actores de los últimos años. Su peso político propio frente a Trump la podría ayudar a igualar los cuatro Oscar de Katharine Hepburn si la Academia quisiese enviar un misil contra el presidente. Pero la verdad es que hace tiempo que Streep está más allá de los premios.

Aunque las premiaciones previas apuntan a Frances McDormand («Three Billboards outside Ebbing, Missouri»), y tal vez lo merezca, nosotros creemos que una segunda justa opción es Margot Robbie («I, Tonya»), capaz de convertir a la polémica patinadora artística sobre hielo en un personaje gracioso y hasta querible, en medio de los altibajos extraños y dolorosos de su vida. Sally Hawkins demuestra en «The shape of water» que es una actriz  que se entrega en cuerpo y alma a sus personajes. Si no lo han hecho, sugerimos verla en «Happy-Go-Lucky», de Mike Leigh, tal vez su mejor papel hasta ahora. Si gana el Oscar estaríamos de acuerdo. Finalmente, Saoirse Ronan (con tres nominaciones a sus escasos 23 años), es la más floja del grupo, a pesar de ser una gran actriz. Su mejor papel sigue siendo el de «Brooklyn», por la que fue nominada en 2017.

MEJOR ACTOR PRINCIPAL: GARY OLDMAN

Gary Oldman como el primer ministro británico Winston Churchill le da sentido y peso a la película entera. Oldman habla, camina, se mueve, mira, respira, resopla, fuma, sonríe como Churchill. Su primer Oscar (su segunda nominación) pese a una larguísima carrera llena de personajes notables, sería una forma de reivindicarlo, por lo que su Oscar tal vez sea el más seguro de esta noche. Sus rivales son otros dos grandes. Daniel Day-Lewis, tres veces ganador del Oscar, tiene al igual que Meryl Streep, la oportunidad de pasar a la historia con un cuarto Oscar, justo cuando ha anunciado su retiro definitivo de la actuación. Sería una sorpresa, pero no sería inmerecido, su protagónico en «Phantom Thread» tiene lo mejor de él.

El otro rival es Denzel Washington, por «Roman J. Israel, Esq.», por la que según la crítica no parece tener posibilidades de ganar su tercer Oscar, y cuya nominación se debería más a la urgencia de reemplazar al ya mencionado James Franco en esta categoría. Thimothée Chalamet («Call me by your name») hace uno de los mejores papeles de esta temporada dotando a Elio, su pernsonaje, de una tensión sexual y espiritual que por ratos estremece, pero juega en su contra estar al lado de leyendas cuando él apenas está iniciando su carrera. Ya puede considerarse premiado con la sola nominación y con el hecho de ser el más joven de la historia en esta categoría. Daniel Kaluuya («Get out»), está aquí del mismo modo incomprensible con que su película lo está entre las nueve, y no merece mayor comentario.

MEJOR ACTOR DE REPARTO: RICHARD JENKINS

Aunque podamos considerar que el más flojo es Willem Dafoe («The Florida Project»), los cinco nominados son de gran nivel, pero nos parece que Richard Jenkins («The shape of water») merece el premio. Su papel de un solitario viejo homosexual, figura paterna y compañía emocional de la protagonista, muestra que pocos como él son capaces de convertir a un secundario en una figura fundamental para la verosimilitud de la trama. Woody Harrelson y Sam Rockwell (ambos por «Three Billboards outside Ebbing, Missouri») hacen papeles divertidos, sentidos y meticulosos, sin los que su película perdería lo esencial, su tono entre grotesco, depresivo, y cómico a pesar de todo. Pero no parecen estar a la altura de Jenkins o de Christopher Plummer, el quinto nominado, y a quien ya nos hemos referido. Si este último gana volvería a romper, a los 88 años, su propio récord de 2010 de ser el actor de mayor edad en recibir un premio.

MEJOR ACTRIZ DE REPARTO: OCTAVIA SPENCER

Es la categoría más difícil. Las cuatro que hemos visto merecen el premio. («Mudbound», de la nominada Mary J. Blige, no ha llegado ni al mercado informal peruano). Escogemos a Octavia Spencer («The shape of water») por las mismas razones que a Richard Jenkins. El carisma de Spencer es formidable y uno sabe que a veces solo su actuación es capaz de justificar toda una película. Lo ha demostrado muchas veces (esta es su tercera nominación, aunque tal vez su mejor papel esté en «The Help», 2011, su primer y único Oscar hasta hoy). Allison Janney («I, Tonya») también lo merece. Su transformación para el papel de la madre fría y agresiva de la protagonista es convincente y a ratos aterradora. La pone en un registro que quienes la seguimos no habíamos visto, aunque sí presentido. Leslie Manville («Phantom Trhead») y Laurie Metcalf («Lady bird»), a pesar de contar con actuaciones importantes, tienen en contra que sus películas tienen cimas y simas, una irregularidad que afecta el resultado final incluso de sus personajes.

MEJOR PELÍCULA/MEJOR DIRECTOR: «DUNKIRK»/CHRISTOPHER NOLAN

«Dunkirk» merece el premio. Es brutal y tierna, conmovedora y yerma a la vez: se niega a tratar a la guerra como un espectáculo y busca que entendamos lo que sintieron esos jóvenes a los que, más que la gloria o la victoria, más que salvar al mundo de la tiranía, les preocupaba únicamente salvar sus vidas. Es la obra más literaria de un hombre, el prestigioso director Christopher Nolan, que entiende muy bien de Literatura. Además, junto con «The shape of water» y «The post», son las películas en las que el lenguaje cinematográfico es utilizado en su máxima expresión.

Si bien las trece nominaciones de la película de Guillermo del Toro parecen respaldarla, y la premiaciones previas de «Three Billboards outside Ebbing, Missouri», la ponen como su única competidora con posibilidades, creemos que hay espacio para una sorpresa y ojalá que esta signifique un Oscar para Nolan en cualquiera de estas dos categorías.

«Call me by your name» es poética, conmovedora, prolífica en bellos encuadres y tiene tal vez la mejor banda sonora. Pero sentimos que padece de ciertos excesos en el tratamiento del tema del amor homosexual entre un adolescente y un hombre joven, que la hace centrarse demasiado en un homoerotismo muy cercano al cliché, dependiente en demasía de aprovechar la belleza física como ancla y trampolín del relato. Ello juega un poco en contra de su verosimilitud, aunque la verdad sea dicha, parece ser la intención expresa de su director.

«The darkest hour» es correcta y disfrutable gracias, sobre todo, a la excelente reproducción de la época, a la adecuada velocidad de la narración y al inconmensurable registro de Gary Oldman. Con todo ello, sin embargo, no parece aportar demasiado al séptimo arte como para quedarse con el premio.

«El hilo invisible» es impecable por donde se le mire. Paul Thomas Anderson demuestra su gran dominio sobre casi todos los elementos de la cinematografía, incluyendo la capacidad de dirigir con solvencia a un titán como Daniel Day-Lewis. Pero a veces el exceso de preciosismo puede jugar en contra de la verosimilitud del producto final. Debemos admitir que de las nueve es de las que más nos resulta difícil juzgar. Por ratos nos parece una portentosa obra de arte, y por otros un puro ejercicio de vanidad. Tal vez sea eso lo que haya deseado el director, lo cual nos confunde más.

«Lady bird» aporta una cuota de frescura muy necesaria en la industria, pero a veces deja que las palabras por sí mismas y los diálogos ocupen un lugar de demasiada preponderancia que, justamente, van a contracorriente de su fresco planteamiento inicial. Nos ha gustado mucho, pero no tanto como para ponerla por encima de las otras cintas en competencia.

Nuestro desconcierto sobre la presencia de «Get out» en la lista sigue aumentando con el tiempo y es mayor después de haberla visto de nuevo buscando ver algo de lo que la Academia ha visto en ella para ponerla tan alto. No hemos tenido éxito. Es posible que los gustos estén cambiando en Hollywood con la incursión de una nueva generación entre los votantes. Posiblemente el cine como arte esté cediendo cada vez más ante el cine como comercio y esta película sea un hito más en esa transición. Será cuestión de mantenernos atentos a esos cambios.

«COCO» Y «UNA MUJER FANTÁSTICA»

«Coco» corre prácticamente sola en la categoría de mejor película animada, pues sus extensas virtudes cinematográficas la ponen en esa posición. Pero además tiene a su favor un mensaje de tolerancia e interculturalidad que le hace mucho bien a las generaciones jóvenes, especialmente a las que viven en ese país amurallado de mil formas en el que se está convirtiendo Estados Unidos.

La chilena «Una mujer fantástica» representa a Latinoamérica en la categoría de mejor película en lengua extranjera y tiene todos los merecimientos para ganar. Por lo pronto, su protagonista Daniela Vega tendrá el honor de ser la primera mujer transexual en ejercer hoy el papel de presentadora de uno de los premios en la ceremonia central. Muchas cosas empiezan a cambiar en el mundo y en varios casos Hollywood es pionero.

(Versión ampliada del artículo publicado en el suplemento dominical SEMANA del diario El Tiempo de Piura el 4 de marzo de 2018)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s