KINGSMAN, EL CÍRCULO DORADO.

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Aprovechamos el estreno de «Kingsman: el círculo dorado», secuela de «Kingsman: servicio secreto» (2015), para referirnos a dos de los creadores británicos más interesantes del presente siglo, el director de ambas, el londinense Matthew Vaughn, y el autor de la historieta en la que se basan, el escocés Mark Millar.

 EL ESCRITOR DE HISTORIETAS

Mark Millar (Coatbridge, Escocia, 1969), uno de los autores de historietas más talentosos de los últimos tiempos, se ha hecho mundialmente conocido por ser el creativo detrás de «Wanted», «Kick-Ass», y «Servicio secreto», que han dado lugar a películas de gran acogida, las dos últimas bajo la dirección de Matthew Vaughn. Es, como varios críticos han anotado, una versión moderna de Stan Lee, con quien guarda vinculación y similitudes. Por ejemplo, desde el 2012 es consultor creativo de Fox para las películas basadas en los personajes de Marvel. Asimismo, «Capitán América: civil war» (2015) de los hermanos Russo, está basada directamente en el crossover «Civil war», una serie de publicaciones de Millar aparecidas entre 2006 y 2007.

Además, ambos historietistas tienen una relación fructífera con el cine. Si bien la de Lee es abundante dada su edad (cumplirá 95 años en diciembre en plena actividad), la de Millar está camino a serlo, y ya cuenta en su hoja de vida (adicionalmente a las tres mencionadas en el párrafo anterior), con adaptaciones a cargo de Josh Trank (la vapuleada «Los cuatro fantásticos» (2016), basada en «Ultimate fantastic four»), y James Mangold («Logan» (2016), basada en «El viejo Logan»). Ya han sido anunciadas adaptaciones de «Jupiter´s legacy», «Empress», una secuela de «Wanted», «Supercrooks», «Superman rojo», «Némesis» y «Marvel 1985». Con seguridad serán muchas más, pues Netflix acaba de comprar su compañía de cómics, «Millarworld», aun cuando se ha pactado que Millar mantenga el manejo creativo de esta (la venta excluye las historias de «Kingsman» y «Kick-Ass», ya vendidas previamente a otras productoras).

Sin embargo, la diferencia sustancial entre Lee y Millar está en el giro y tono de sus historias. Las de Millar están  dirigidas a un público adulto y se caracterizan por un humor negro que muchas veces roza con la obscenidad, la misoginia y la manifiesta incorrección política, así como por altas dosis de violencia (con toques gore), procacidad, sexo e impudor. Sus historias se ubican en la época actual, lo que le permite representarla con su contemporánea sordidez, pero a la vez lanzar desde allí veladas, cuando no explicitas críticas contra nuestra forma de vida signada por la tecnología compleja y la vida simple.

EL DIRECTOR QUE ADAPTA HISTORIETAS

Matthew Vaughn, nacido Matthew de Vere Drummond (Londres, 1971), aparte de ser esposo de la supermodelo Claudia Schiffer, tiene el privilegio de haber dirigido varias buenas películas: «Layer Cake» (2004), «Stardust» (2007), «Kick-Ass» (2010), «X-Men: primera generación» (2011) y «Kings-man: servicio secreto» (2014). Su fama, sin embargo, está asociada a la de Mark Millar, y se inicia con el estreno, en 2010, de «Kick-Ass», una adaptación fiel del muy violento original dibujado por John Romita Jr., que vino a refrescar el mundo de los superhéroes, apuntaló una veta poco explorada en él, la de la comedia negra, y se convirtió rápidamente en película de culto, sobre todo para los comiqueros. Sirvió también para lanzar al estrellato a su protagonista, Aaron Taylor-Johnson y, en especial, a Chloë Grace Moretz, insustituible en su papel de la pequeña Hit Girl, que es también lo mejor de su secuela («Kick-Ass 2», 2013, dirigida por Jeff Wadlow).

La segunda colaboración entre ambos creadores se dio con «Kingsman: servicio secreto» (2015), adaptación de una historia de siete partes aparecida el mismo año, y dibujada por David Gibbons, que tuvimos oportunidad de destacar en nuestro recuento anual de 2015 como «una revisión inteligente y divertida del cine de espías». Si bien en la versión cinematográfica el nivel de violencia tuvo que ser rebajado, al igual que en «Kick-Ass» el director tuvo cuidado en resguardar el espíritu iconoclasta, satírico, lúdico y sangriento del cómic original. A pesar de ello, en nuestro país (como en todo América Latina), la película sufrió la irrespetuosa mutilación de su secuencia más violenta e importante, la del asesinato en masa en una iglesia. Salvando esa absurda censura, el resultado fue una obra sorprendente, que entretenía con solvencia y que nos permitía avizorar una secuela que, usando los mismos ingredientes, avanzara mucho más en desmontar los clichés del género al que nos suele someter el canon hollywoodense. La presencia de personajes bien delineados y actuados por Colin Firth y Samuel L. Jackson y, en menor medida, por Taron Egerton, abonaban en esa orientación.

EL CÍRCULO DORADO

Tal vez por la expectativa que nos generó, la película en cartelera nos ha dejado con cierta desazón. La historia sigue respetando el espíritu original del cómic, pero el metraje de cerca de dos horas con veinte minutos carece de la frescura y sorpresa de la primera.

El problema no es la inconsistencia del guion (hay muchas acciones y giros que suenan irreales), pues la verosimilitud de una película de su tipo depende más que del sentido racional de las acciones, de la conexión que logre establecer entre los personajes y el espectador. Y esta conexión se logra más con lo lúdico y fantasioso que con lo lógico. Tampoco hay problema en la construcción de los personajes, que responden muy bien a la trama y que son construidos a modo de caricaturas mordaces por varios de los actores más solventes del medio. Por ejemplo, Juliane Moore consigue ser una divertida psicópata madura que tiene el monopolio del mundo de las drogas, y la presencia de Jeff Bridges, Pedro Pascal, Bruce Greenword y Channing Tatum permiten darle más espesor al contrapunto entre la tosquedad estadounidense y la flema británica, representada por Colin Firth, Mark Strong y el protagonista Egerton. Incluso Halle Berry y la notable Emily Watson están en caja en sus papeles secundarios, y la presencia de Elton John, burlándose de sí mismo, aporta una adecuada (aunque a ratos incomprensible) cuota de ridiculez que fortalece la trama. Si bien la discusión sobre la legalización de las drogas termina siendo banalizada (lo que es natural dado el tono de la obra), su planteamiento como eje de la narración es novedoso y hasta da para pensar.

Por lo demás, la banda sonora es notable, en especial en las secuencias de acción en las que suenan “Saturday night’s alright” de Elton John y “Word Up”, de The BossHoss, y la coreografía de la violencia cumple la función de mantenernos atentos a lo que pasa. Esto último es uno de las mayores virtudes de Vaughn, que tiene la habilidad de evitar escenas como las de «Transformes» y la mayoría de blockbusters, llenas de explosiones, confusión y aturdimiento. Así lo ha expresado este director haciendo un símil con los deportes: «Veo algunas secuencias de acción y es como ver un partido de fútbol, todo está en plano medio y la cámara agitándose alrededor. Tras un tiempo, estoy pensando: ‘Esto es realmente aburrido’. Estoy leyendo el impacto pero no sé dónde está la pelota o quién está ganando, quién está perdiendo y cuánto falta para el final (…) Me encanta ver las mejores jugadas de los deportes, es una de mis cosas favoritas. Puedes ver todo el material bueno y lo que está pasando… entender la geografía de lo que está pasando es crucial.» Y ciertamente, las entretenidas secuencias de acción de las dos «Kingsman» son lo mejor de ellas y justifican el costo de la entrada al cine.

Lo que tal vez nos deja con desazón es sentir que Vaughn corre el riesgo de encasillarse. En «El círculo dorado», los espías británicos deben recurrir a Statesman, una agencia privada de espías estadounidenses, para sobrevivir, y lo que terminamos viendo es un contrapunto entre las dos formas de espionaje que también puede ser visto como un contraste entre ambas formas de hacer cine. Sin embargo, nos parece que el producto termina demasiado cerca de parecerse a una película hollywoodense más. Es un riesgo que ojalá el director elimine en la tercera entrega de la serie, que seguramente verá la luz en breve.

(Publicado en el suplemento SEMANA del diario EL TIEMPO de Piura el domingo 8 de octubre de 2017.)

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