ALIEN: COVENANT.

A sus casi ochenta años, Ridley Scott (South Shields, Inglaterra, Reino Unido, 1937) vuelve sobre los pasos de una de sus obras maestras: estrenada la semana pasada, «Alien: Covenant», mantiene un espíritu cercano al de «Alien, el octavo pasajero» de 1979, pero carece de muchas de sus virtudes.

La historia transcurre en el 2104, diez años después de «Prometeo» y dieciocho antes de «El octavo pasajero». La tripulación de la nave espacial «Covenant» y dos mil humanos, a cargo de una computadora (Madre) y un androide (Walter), viajan sumidos en un sueño criogénico para colonizar el lejano planeta habitable Origae-6, como un recurso necesario para garantizar la subsistencia de nuestra especie. Un accidente espacial pone en peligro la nave, causa la muerte de su capitán (James Franco, de breve aparición) y obliga a las inteligencias artificiales a despertar a los tripulantes para salvar la situación. Luego, como Odiseo rumbo a Itaca, un canto de sirena los pierde: cierta música que les llega difusa les descubre un planeta tan habitable como el de su destino inicial y mucho más cercano. No hay nadie que amarre al débil nuevo capitán al mástil del barco y, como en La Odisea, la belleza es una tentación que solo puede traer problemas y dolor.

Lo que sigue es una explicación verosímil y un tanto novedosa del génesis de esas criaturas xenomorfas de instinto asesino implacable que tiene como punto central una reflexión no muy profunda sobre los límites de la creación humana y los riesgos de que el hombre juegue o se atreva siquiera a intentar ocupar el papel de Dios. Lo que hace finalmente Scott es conectar «Prometeo» con «El octavo pasajero», con lo que cierra el círculo, cumple la función del mago que pone en evidencia el artilugio de sus trucos y prepara a la franquicia para un segundo respiro que viene dado por dos nuevas películas que se sumarán a la saga.

Como se sabe, las secuelas de la película original no llevan su marca sino la de otros importantes directores: «Aliens» (1986) fue dirigida por James Cameron (Titanic, Avatar); «Alien 3» (1992), por David Fincher (Seven, El club de la pelea, El curioso caso de Benjamin Button), y «Alien Resurrection» (1997), la más floja de las cuatro, estuvo a cargo del francés Jean-Pierre Jeunet (Le fabuleux destin d’Amélie Poulain, Un long dimanche de fiançailles). Es necesario precisar que las dos partes de «Alien vs Depredador» (2004 y 2007), dirigidas por Paul W.S. Anderson (Even Horizon, Resident Evil) y Greg Strause (Skyline), respectivamente, no forman parte de este universo. En ellas el xenomorfo solo fue vilmente utilizado para atraer a un público ávido de curiosidades cinematográficas de ese tipo. Fue recién en 2012, con «Prometeo» y ahora con «Covenant»,  que Scott vuelve a hacerse cargo de la historia.

Pero a diferencia de «Prometeo», que resultaba ser una narración de tono más estilizado y reflexivo, «Alien: Covenant» tiene a su favor una visceralidad sustancialmente equiparable a la del relato primigenio. Como en él lo aterrador está más en su “atmósfera” sombría que en los hechos sangrientos (que los hay en exceso y tal vez de un modo demasiado explícito); en la paradoja de un infierno que a primera vista parece un paraíso, antes que en la presencia del monstruo que conocemos en demasía; en la tensión que precede al horror antes que en el desenlace, que prevemos con más seguridad de lo recomendable.

Lo que lastra el resultado final es, aunque suene contradictorio, lo mismo que  lo potencia: la presencia de Scott y la persistencia de su fidelidad a ese mundo al que dio vida. Treinta y ocho años y cinco películas después, nos movemos en la cinta con la confianza de quien mira de nuevo un video familiar. El giro de la trama tiene mucho de novedad, el engranaje de precuelas y secuelas es magistralmente verosímil (pese a los vacíos del guion), pero se trata de un terror que casi no sorprende, aunque (y eso es meritorio) sigue siendo efectivo. El público ha cambiado mucho en ese lapso y aunque es muy de estos tiempos mostrar una pareja homosexual como parte de la tripulación, ese tipo de actualización es insuficiente en una obra de este género.

Asimismo, el elenco carece de peso propio. Los actores y actrices están correctos en sus papeles, pero ninguno está al nivel del formidable Michael Fassbender y eso merma al conjunto. Frente a las aparentes versiones bipolares (Walter y David) de un mismo androide, los demás parecen sombras, personajes unánimemente secundarios, de relleno. Esto perjudica principalmente a Katherine Waterson (Daniels) porque su protagónico termina quedando casi diluido frente al recuerdo de la impresionante teniente Ellen Ripley de Sigourney Weaver, que representó en su momento un cambio de época para la presencia femenina no solo en películas de acción y de ciencia ficción sino en el cine en general. Este perjuicio es más grave si se tiene en cuenta que una heroína es la que define toda la saga.

Aun con todas las reservas que expresamos, creemos que «Covenant» es una propuesta interesante y valiosa. Ridley Scott puede no estar en su mejor forma (su propia valla es muy alta), pero sigue siendo un director con el oficio suficiente para seguir haciendo del mejor cine. No en vano se trata del mismo que dirigió obras maestras como «Blade Runner», otro clásico de la ciencia ficción, cuya secuela se estrenará este año, y «Los duelistas», así como otras de gran nivel como «Gladiador», «Ganster Americano» y «Thelma y Louise», además de cerca de otros veinte filmes, un poco de ellos irregulares. Queda esperar con ansias, pero también con riesgo de decepción, conocer a qué nuevas alturas es capaz de llegar todavía este octogenario director.

(Publicado en el suplemento SEMANA del diario EL TIEMPO de Piura el 21 de mayo de 2017.)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s