OSCAR 2017: MÉTODO Y AUSENCIAS

Febrero y marzo suelen ser los mejores meses de la cartelera comercial peruana gracias a que los premios Oscar propician la programación de varias de las películas nominadas.

Esta, sin embargo, es una buena noticia a medias. De las ocho candidatas a mejor película en esta 89° edición, parece ser que «Fences», por la que también pelean una estatuilla Viola Davis (mejor actriz secundaria) y Denzel Washington (mejor actor), no será estrenada en Perú. De las cinco seleccionadas a mejor película de habla no inglesa solo ha sido programada en pocas salas de Lima la iraní «Forushande», y las otras, la sueca «En man som heter Ove», la alemana «Toni Erdmann», la australiana «Tanna» y la danesa «Under sandet» tienen muy pocas posibilidades de estreno. En el rubro de mejor película animada en la misma situación se encuentran las francesas «La tortue rouge» y «Ma vie de courgette». Allí mismo, «Kubo y las dos cuerdas mágicas» fue ofrecida a fines del año pasado en pocas salas limeñas y casi en secreto, a diferencia de los blockbusters «Moana» y «Zootopia», que también compiten.

Por su parte, la aclamada «Elle», por la que la primera actriz francesa Isabelle Huppert tiene una nominación histórica a mejor actriz, apenas tuvo una única sala en Lima y recientemente una segunda en el centro cultural de la PUCP. «Florence Foster Jenkins», por la que Meryl Streep obtuvo su vigésima candidatura (la decimosexta como mejor actriz) parece que no será programada. En peor situación se encuentran los documentales (en ambas categorías, cortometraje y largometraje) y los cortometrajes de animación, ninguno de los cuales fue estrenado ni se prevé que lo sea.

Visto en su real contexto el Oscar, otorgado por la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, es una de las pequeñas ventanas por las que se cuela el buen cine, especialmente el de habla inglesa, en nuestro país. Sin embargo, no debe perderse de vista que el complejo proceso que lleva a la selección de nominaciones, primero, y de premiados, después, puede generar algunas graves ausencias o decepcionantes presencias en el palmarés. Son varios los filtros y no siempre sirven para una adecuada selección: solo pueden participar obras estrenadas en Los Angeles, California, entre el 1 de enero y diciembre del año anterior a la premiación (a excepción de las que compiten en el rubro de mejor película de habla no inglesa). Asimismo, son los propios estudios los que proponen a sus candidatos para que la Junta de Gobernadores de la Academia (48 integrantes) escoja a los nominables y los someta a la votación de los casi 7,000 miembros, cada uno de los cuales puede escoger cinco candidaturas en orden de preferencia solo en la categoría de la que forma parte (actores por actores, directores por directores y así) y en la de mejor película, la única en la que todos pueden participar. Luego de la aplicación de fórmulas estadísticas y de que una empresa especializada audita el proceso se anuncia a los candidatos finales un mes antes de la ceremonia y se les somete a una nueva elección que finalmente determina quiénes serán premiados en la ceremonia central que este año se desarrollará el 26 de febrero.

Como puede observarse el Oscar tiene mucho que ver con la opinión de una mayoría y es bien sabido que la calidad artística no es un asunto de votos, incluso si quienes los emiten son expertos en sus áreas. Ello porque en mayor o menor medida las decisiones de los miembros terminan respondiendo, también, a criterios extra-cinematográficos. Así, como una posible reacción al #Oscarsowhite del año pasado, en esta edición existe una importante presencia afro (tres seleccionadas para mejor película se relacionan con la realidad de este grupo ciudadano y hay un afrodescendiente en cada uno de los apartados más importantes —director, actor, actriz y actor secundario— y ¡tres! en la de actriz secundaria). Asimismo, es inevitable que una industria tan influyente como la de Hollywood sea protagonista del debate público en que USA se encuentra sumido luego de la elección del ultraconservador Donald Trump. De este modo no solo las nominaciones (la de Meryl Streep parece ser un respaldo en su confrontación con el actual presidente) sino los premios podrían ser usados para que la industria del cine deje sentado su a veces contundente mensaje político.

También sorprende, por ejemplo, algunas ausencias como la de la británica «Sing street», una pequeña joya sobre una banda de rock adolescente, nominada como mejor película musical en los Globos de Oro que sin embargo no ha recibido ni una sola postulación (pueden verla en Netflix). O la de la estadounidense «Animales nocturnos», que recibió el Gran Premio del Jurado del prestigioso Festival de Venecia y fue multinominada en los Globos de Oro, pero que solo recibió una mención, la de mejor actor de reparto, que ni siquiera es para Aaron Taylor Johnson, que ganó este premio en los Globos de Oro, ni para Amy Adams como mejor actriz. Aunque para un importante sector la ausencia es mucho más grave, en la misma situación se encuentra «Silencio» de Martin Scorsese, aclamada por la crítica y casi completamente ignorada en esta premiación (solo ha sido escogida para Mejor fotografía). Frente a estas notorias omisiones, suena a un exceso injustificado las catorce categorías en las que está considerada una obra tan convencional como «La la land», lo que parece ser una forma de expresar cierto chauvinismo de ciudad, dado que la historia transcurre en Los Angeles. En contraste, sorprende que «Elle» no haya alcanzado un lugar para tentar el puesto de mejor película de habla no inglesa, sección en la que se sigue acusando al Oscar de preferir temas exóticos o políticamente correctos, y en la que tampoco pudo estar «Julieta», lo mejor en años del español Pedro Almodóvar.

Dicho todo ello, debe reconocerse que el Oscar tiene errores, pero a veces grandes aciertos y por eso seguimos creyendo en el grueso criterio de la Academia como un referente importante (uno más de varios) para acercarnos al buen cine. Como con todo lo trascendente de nuestra vida, de lo que se trata es de mantener siempre una mirada crítica.

(Publicado en el suplemento SEMANA del diario EL TIEMPO de Piura el 19 de febrero de 2017.)

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