CAPITÁN AMÉRICA: GUERRA CIVIL

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La tercera fase del Universo Marvel inicia con una obra en la que todo encaja y que conjuga con adecuado equilibrio el espectáculo propio de las historias de superhéroes y un guion inteligente y de sorprendente profundidad.

La historia que cuenta «Capitán América: Guerra civil» es distinta a la de la serie de cómics «Civil War» (ideada, entre otros, por Mark Millar y publicada en el 2006), en la que están implicados un centenar se superhéroes con una cantidad similar de subtramas, y que es casi imposible llevar a las pantallas en una sola película. No obstante, la cinta en cartelera logra mantener la esencia del cómic, que en ambos casos sigue siendo una crítica a la política de seguridad norteamericana implementada luego del ataque terrorista contra las Torres Gemelas del 11 de septiembre de 2001.

Aunque ello no sea totalmente explícito, los principales puntos de comparación con la realidad existen y se hacen notorios, sobre todo en los Acuerdos de Sokovia, que crean un registro de control de superhéroes que tiene como correlato real la ley del «Acta patriótica» norteamericana, por la que los ciudadanos de ese país admitieron durante la última administración Bush ceder algunas libertades a cambio de que el Estado les garantice la seguridad que sintieron haber perdido luego de los atentados.

Es alentador que una película cuya función principal es entretener y brindar un espectáculo de ficción pura haya logrado introducir una discusión ética de honda actualidad no solo en Estados Unidos sino también en un país como el nuestro. Lo que nos ha sorprendido de «Guerra civil» es que, además, este dilema haya sido planteado de un modo original, haciendo que la historia salga de la fórmula fácil de enfrentar maniqueamente a malos contra buenos y, en su lugar, nos presente una confrontación más compleja en la que los que se enfrentan son los superhéroes (los buenos por antonomasia). Y es que ni siquiera ellos, con la seguridad de que actúan éticamente, logran ponerse de acuerdo sobre qué es lo bueno cuando se trata de confrontar libertad con seguridad. La lucha no es del bien contra el mal sino de dos visiones del bien, que es tal vez la que mayores peligros conlleva.

En ese sentido, las dos cabezas de las facciones, el Capitán América y Tony Starks (en la película es más él que Ironman) desarrollan argumentos creíbles y actuaciones verosímiles. Introducen, también, una historia entrañable de confrontación en la que la amistad de los personajes es puesta a prueba. Incluso el antagonista, el Barón Zemo (Daniel Brühl), dista de ser un típico villano y también plantea otros Difíciles dilemas morales. Este debate sobre los límites del uso del poder y los daños colaterales que causa cuando es ejercido sin trabas logra que el espectador termine metiéndose en él con naturalidad y sin sentir que la película se pone seria. Esa es la principal diferencia con «Batman vs. Superman: el origen de la justicia», en la que esta discusión también está presente, pero de modo forzado y sin matices.

Pese a la hondura del tema, la película no deja de ser diversión pura y las casi dos horas y media que dura pasan sin que nos demos cuenta casi. A ello contribuye el adecuado ritmo de la acción, en la que las batallas son protagónicas, sobre todo cuando lucha la Viuda Negra (Scarlett Johanson, a quien se le ha dado más escenas de acción) y, especialmente, en la secuencia de la pelea de todos contra todos en el aeropuerto alemán, que ha sido planteada como una coreografía compleja y fresca.

El bien medido sentido del humor es el otro protagonista y en ello destacan, principalmente, el Hombre Hormiga, de Paul Rudd y el adolescente Hombre Araña, de Tom Holland. Este último es, sin lugar a dudas, el personaje más atractivo del film y aquel que ha despertado mayor expectativa ahora que se sabe de sus próximas películas en solitario.

Los hermanos Joe y Anthony Russo (que también dirigieron «Capitán América: El soldado del invierno») han elevado la valla de las películas de superhéroes y han dado inicio a una nueva secuela que no cabe sino esperar. La tercera fase del universo continuará con «Doctor Strange», en noviembre; «Guardianes de la galaxia. Volumen dos», «El Hombre Araña: Regreso a casa» y «Thor Ragnarok», en el 2017; «Pantera Negra», «Los Vengadores: Guerra infinita, parte uno», y «El Hombre Hormiga y la Mujer Avispa», en el 2018; y «Capitán Marvel» y «Los Vengadores: Guerra infinita, parte dos», en el 2019.

La película, ciertamente, tiene algunos problemas (el poco peso de algunos personajes, por ejemplo), que no desarrollaremos y que no llegan a desdibujar sus virtudes. Más importante es destacar que una historia como esta sirve para acercar cada vez más al mundo del cine a nuevos espectadores, sobre todo niños y adolescentes. Finalmente, una recomendación: quédese hasta el final de los créditos para ver dos avances que serán de mucho interés, sobre todo para los amantes de la saga.

(Publicado en el suplemento SEMANA del diario EL TIEMPO de Piura el 8 de mayo de 2016.)

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