ANT-MAN

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Entre el 2008, año en que se estrenó la primera «Iron-man», y la salida de cartelera de «Los vengadores: la era de Ultrón», en el 2015, Marvel Studios ha recaudado cerca de nueve mil millones de dólares por once películas en las que invirtió apenas dos mil. Este gran negocio los ha llevado a asegurar, de aquí al 2020, el estreno de al menos nueve películas más de su universo.

EL UNIVERSO MARVEL

Si bien desde la década del cuarenta otros estudios habían adaptado al cine algunos cómics de Marvel (como Capitán América, 1944) y desde fines de los noventa la recientemente creada Marvel Studios había licenciado otros importantes como «Blade» (1998), «X-men» (2000) y «Spider-man» (2002), recién en el 2008 este estudio produjo su primera película. Esto fue facilitado desde el 2005 porque Marvel recuperó los derechos de comercialización de importantes personajes (Iron-man, Hulk y Black Widow), y  adquirió de Sony los derechos de Thor. De esta forma se concibió el «Universo Marvel», un conjunto de películas con personajes individuales que coincidirían en otras.

La «Iron-man» de Robert Downey Jr. fue la elegida para iniciar esta nueva etapa, dividida, a su vez, en tres partes. La primera narra la formación de Los Vengadores y continuó con «El increíble Hulk», «Iron-man 2», «Thor», «Capitán América, el primer vengador» y culminó con la reunión de todos ellos en «Los vengadores». La segunda incluyó «Iron-man 3», «Thor, el mundo oscuro», «Capitán América, el soldado del invierno», «Guardianes de la Galaxia», «Los vengadores: la era de Ultrón» y culmina ahora con «Ant-man». La tercera iniciará con «Los vengadores: guerra civil».

LA PELÍCULA

La idea de hacer una película sobre el hombre hormiga fue bastante polémica, incluso en los estudios. La elección solo se entiende porque los derechos de otros personajes no estaban disponibles y porque se trataba de uno de los fundadores de Los vengadores. Hace ocho años, el director Edgar Wright y el guionista Joe Cornish iniciaron el proyecto, pero antes del inicio del rodaje y luego de varias versiones del guion, el director renunció «por diferencias de visión» con la empresa. Tomó la posta Peyton Reed, con una importante experiencia en televisión y en el cine de comedia, que enfrentó el desafío de narrar la historia de uno de los héroes más subvalorados de Marvel.

En efecto, a pesar de ser un fundador, los excéntricos poderes de Ant-man y su reducido tamaño están muy alejados de las características espléndidas de los demás héroes. Por ello es natural que esta vez la historia enfatice más en las relaciones afectivas de los personajes (la de Henry Pym con su hija Hope, y la de este con su exdiscípulo Cross; la de Scott Lang con su hija Cassie) y en el humor ligero que tan buen resultado les dio con «Guardianes de la galaxia». Asimismo, el mundo visto por una hormiga resulta siendo lo más llamativo visual y narrativamente. Por otra parte, la música cubana con la que inicia el metraje puntualiza muy bien el espíritu de la historia, muy distinto al del resto del universo.

Una de las principales decisiones de los guionistas fue escoger al segundo Ant-man del cómic como el personaje principal y hacerlo interactuar con el primero en una relación —inicialmente no querida— de maestro-discípulo. La historia inicia en 1968 con una discusión central no solo en la película sino en el denominado Universo: Henry Pym (Michael Douglas), el Ant-man original, se niega a seguir avanzando en la investigación de una fórmula capaz de alterar, con fines militares, las dimensiones en los objetos. Lo hace ante el mísmisimo Howard Stark (John Slattery), el padre de Tony, es decir, de Iron-man, y en presencia de una envejecida Peggy Carter (Hayley Atwell), el amor de la segunda guerra mundial de Steve Rogers, el Capitán América.

De allí la historia se ubica en la misma época de Los Vengadores, y discurre como una típica película sobre robos, una heist movie, en la que Scott Lang (Paul Rudd), el Ant-man-discípulo debe hurtar, arriesgando su vida, un traje férreamente protegido que reduce el tamaño de las personas, producido por el discípulo de Henry Pym, el psicopático dueño de Industrias Cross, Darren Cross (Corey Stoll), que se convierte en Yellowjacket, la antítesis ética de nuestro héroe. Para ello deberá aprender a usar el traje original que le da sus especiales poderes, entre ellos, el de comunicarse con hormigas, y superar la desconfianza que le tiene Hope Van Dyne, la hija y aliada de Hank Pym en este objetivo. Todo ello no solo para salvar el mundo sino para ganarse el cariño y respeto de su pequeña hija.

La película tiene sus limitaciones: un ritmo algo apresurado, a veces; algunos baches notorios en el manejo del humor, diálogos que explican más de la cuenta y un villano que por ratos desentona. Sin embargo, ellas no le hacen mayor merma a la novedad de su planteamiento,  su sorprendente acabado visual, la perfección de sus efectos especiales, sobre todo cuando adopta la perspectiva de las hormigas; las notables interpretaciones de Paul Rudd, Michael Douglas, Evangeline Lilly y Michael Peña, este último, estadounidense de ascendencia mejicana que como un expresidiario torpe demuestra ser un actor dúctil. Finalmente les recomiendo quedarse hasta el final de los créditos, pues hay dos avances de mucho interés para los fans.

(Publicado en el suplemento SEMANA del diario El Tiempo de Piura, 26 de julio de 2015.)

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